ALEJANDRO FERNANDEZ
Soy Alejandro y me considero un enamorado del Yoga y de todos sus aspectos.
Supongo que mi primer contacto con el Yoga fue a temprana adolescencia cuando mi padre me introdujo al arte de la meditación y fui asistiendo a cursos y retiros budistas según iba creciendo. Desde de mi inocencia empecé a practicar los aspectos más profundos del Yoga, a los que Patanjali denomina Raja Yoga. No fue hasta mucho más tarde, que fui consciente de todo esto.
Mi primer contacto con el Yoga físico, Hatha Yoga, fue a los 19 años en la universidad. Mi intención de practicar era equilibrar mi cuerpo físico debido a la intensidad de actividades deportivas que le estaba sometiendo. Tras varios años de práctica intermitente y sumamente física empecé a notar los beneficios que tenía la practica a la hora de prevenir lesiones e incrementar la flexibilidad.
Después de obtener un título universitario de Administración de Empresas en Colorado, Estados Unidos en 2016, decidí hacer un peregrinaje por los lugares santos del budismo en la India, y fue entonces que me cambió el rumbo de la vida. Gracias a este viaje que empezó y acabó en la India, pasando por Tailandia y Nepal, descubrí las conexiones de la tradición budista y la tradición del Yoga. Se despertó en mí un interés muy intenso por aprender más sobre estas dos tradiciones. Esto me llevó a realizar una formación de instructor de Hatha Yoga de 200 horas en Risikesh, India.
La primera experiencia que tuve con el estilo de Ashtanga Yoga fue casi de casualidad en una clase que tomé en Katmandú con una gran profesora, casualmente discípula del mismo maestro de meditación al que sigo. Después de tomar esta clase, supe que el Ashtanga era el estilo de Yoga que quería aprender con profundidad, debido a su forma de integrar todos los aspectos más sutiles en una misma práctica.
Cuando regresé a España en 2018 conocí a Cosmin, y desde entonces he estado asistiendo a sus clases y cursos. En agosto del 2018 hice la formación que impartió de dos semanas, y me siento muy afortunado de poder seguir aprendiendo a su lado.
Mi intención a la hora de practicar y enseñar es transmitir y beneficiar al máximo número de personas para que puedan encontrar paz y bienestar en sus vidas. Por este motivo estoy involucrado en le proyecto de Cosmin.